Cercano a la colina de la Alhambra, el Carmen de los Mártires es un tesoro poco conocido de la ciudad de Granada. Este rincón mágico combina la serenidad de exuberantes jardines con la majestuosidad de un palacete histórico, ofreciendo a sus visitantes una experiencia única donde la historia y la naturaleza se entrelazan. Desde sus terrazas, se pueden admirar vistas panorámicas que abarcan desde la ciudad hasta las cumbres nevadas de Sierra Nevada, creando un paisaje que invita a la contemplación y al ensueño.
El Carmen de los Mártires, con sus más de siete hectáreas, es el más grande de los cármenes de la ciudad.
El término "carmen", en Granada, proviene del árabe hispánico “karm”, que significa "viña" o "viñedo", derivada del latín “karmen”, que significa “parra”, elemento frecuente entre los variados vegetales que los ornan. Más allá de "viña", el concepto evolucionó a una vivienda que combina un espacio habitable con un jardín o huerto, convirtiéndose en un sinónimo de casa con jardín característico de la ciudad. Aunque su origen es andalusí (siglos XIII-XV), el uso del término se castellanizó en el siglo XVII para definir la vivienda típica granadina del Albaicín.

Se encuentra en el denominado por los árabes Campo de Ahabul, que se extendía desde Torres Bermejas, sobre el barrio judío de la colina del Mauror, hasta la puerta nazarí de los Siete Suelos, una de las más importantes de la acrópolis alhambreña, entonces denominada Bib al-Gaduz, o de los Pozos. Los cristianos lo llamaron Campo o Corral de los Cautivos y más tarde Campo de los Mártires, por los cristianos que estuvieron presos en sus mazmorras. Existen aún varios silos, con forma de troncos de cono excavados en el terreno, desde el reinado del fundador de la dinastía nazarí, Muhammad Ibn Alhamar. Según unos eran silos para el pan y la sal para abastecer la Alhambra, según otros para encerrar a los cautivos cristianos.
El 2 de enero de1492, se dice que Boabdil partió desde este lugar para entregar la ciudad a Isabel la Católica, quien fundó la ermita de los Santos Mártires, en la parte alta de la colina, para rememorar este acontecimiento y en recuerdo de los cristianos encarcelados, torturados y muertos en ese lugar. Jerónimo Münzer visitó esta zona en 1494 describiéndolo como "zona de maniobras militares y justas medievales, sembrada de silos y mazmorras". En 1526 el emperador Carlos V dispuso anexionarla, para su administración y jurisdicción, a la Capilla Real.
Posteriormente, en 1573 los carmelitas descalzos se establecieron en Granada y, tras acuerdo con la Capilla Real, de la que dependía la ermita, fundaron junto a la misma el Convento de Santos Mártires de Carmelitas Descalzos del que fue prior San Juan de la Cruz entre 1582 y 1588. Los monjes cercaron el terreno, construyendo sus edificaciones a la derecha de la ermita y en la zona posterior un jardín. La iglesia fue ampliada y reedificada en 1620, dotándola con varias capillas, claustro y numerosas dependencias.
Durante la invasión francesa, en 1810, es destinado a "Cuartel de inválidos" y la iglesia a pajar. En 1835 se produce la desamortización de Mendizábal y, al ser suprimidas las órdenes regulares, los carmelitas son exclaustrados. Destinado a "Cuartel de Veteranos" en 1838 y quedando sin uso en 1844, se cerró siendo parcialmente demolido.
En 1845 fue subastado públicamente, adquiriéndolo don Francisco López Castaños y en 1846 don Carlos Manuel Calderón y Molina se lo compró, agrupando diversas casas, pequeños cármenes, otros terrenos y las propiedades de los Carmelitas que formaban el huerto junto con los terrenos de la ermita y del convento. La finca fue cercada recibiendo el nombre de "Cercado de Calderón". Carlos Calderón construyó el edificio principal, de dimensiones similares a la actual, con ligeras variaciones en el ornato de la fachada, más historicista, con salones ornamentados, numerosos jardines y agranda la alberca conventual. Dotó al recinto de un aire romántico y exótico, reflejando las tendencias estéticas de la época y su fascinación por Oriente y la cultura andaluza.
Los reyes doña Isabel II y don Francisco de Paula visitaron el Carmen de los Mártires el día 12 de noviembre de 1862.
El poeta José Zorrilla residió en esta finca, desde el 15 de junio al 23 de julio de 1889, durante su estancia en Granada para ser coronado Poeta Nacional, el 22 de junio en el Palacio de Carlos V de la Alhambra. Como recuerdo de ello se conserva una placa de la época en la fachada posterior del palacete, y en el centenario se ha colocado otra, bajo la explanada de acceso, en el Jardín de los Arcos, realizada de piedra del Torcal, con letra imperial romana, por el escultor Martínez Labrador con los versos del poeta:"Hija del Sol, Granada, fanal del Paraíso".
La propiedad pasa por distintos dueños, teniendo su máximo esplendor con Hubert Meersmans de Smet, un ingeniero de minas belga, que lo adquirió en 1891.
Meersmans se convierte en Granada en un personaje fantástico y legendario, amigo de Manuel de Falla y Federico García Lorca. El millonario era entusiasta coleccionista de obras de arte, con gusto estético avanzado. Fue nombrado hijo adoptivo de Granada, por el Ayuntamiento el 29 de julio de 1912, cuando cedió su "Museo" para celebrar allí la magna Exposición de Bellas Artes, reunió numerosos elementos de arte granadino. Redecoró las fachadas del palacete con ornamentación de molduras y balaustrada modernista, y realizó diversas reformas en el lago, huerta y jardines. Según algunos cronistas:“el estanque se convirtió en lago romántico con una isla en el centro, cargada de evocadoras ruinas y airosos intercolumnios. En la huerta conventual surgieron espléndidas avenidas con detalles escultóricos de estilo versallesco, laberintos de perfumado mirto y jardines andaluces con fuentes moriscas, hirvientes cascadas y grutas ocultas. Existía un espeso bosque en cuyas umbrías pastaban ciervos en libertad”.
En 1904 residieron en el Carmen los reyes don Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia. Desde entonces son varios los monarcas que lo visitan: figuran sus nombres, como los de Inglaterra, en placas de mármol en la embocadura de la gruta con fuente y ninfa que hay a la entrada.
En 1930 la finca es adquirida por Joaquín de Arteaga, décimo-séptimo Duque del Infantado, del que cuentan las crónicas que "embelleció casa y jardines, dedicando a cascadas y lagos los vestigios de su pasión hidráulica". Ornamentó la finca con sus blasones en la fachada y patios. Colocó las estatuas de Carlos III y Fernando VI flanqueando la Fuente de la Ola, por estar el Ducado del Infantado, muy ligado a ambos monarcas; en el patio de la acequia un azulejo relacionaba el lugar con el cardenal Mendoza. Al fallecer el Duque del Infantado, lo heredó su hija Sor Cristina de la Cruz y de Arteaga, una religiosa jerónima, última propietaria privada. Ella escribió sobre su padre que, "dolido de que no quedara en el Carmen memoria alguna de Felipe II, el monarca que dio a los Carmelitas el agua capaz de transformar el desierto en oasis, le dedicó una gran fuente, que llevaría su nombre, entre las embrujadas sombras de un sinfín de palmeras fundidas en una sola masa", el actual jardín de las palmeras.
Tras la Guerra Civil, albergó dos residencias juveniles, una de ellas de religiosas. Fue catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Jardín Histórico en 1943. Finalmente, en 1958, Sor Cristina trató del futuro del Carmen con el Alcalde don Manuel Sola Rodríguez Bolívar, acordando su adquisición por el Ayuntamiento, y la cesión a Sor Cristina del Real Monasterio de San Jerónimo, hasta entonces cuartel de caballería, que fue restaurado en parte con el importe de la venta de Los Mártires.
Tras pasar una época en la que quedó abandonado, durante los años 1970, el ayuntamiento decide adjudicar una operación inmobiliaria en una parte de la propiedad para construir un hotel; a pesar de que la ciudadanía granadina se alzó en contra de ese proyecto, que suponía la pérdida de la esencia del carmen y su uso público. Con la quiebra de la empresa adjudicataria, las obras se paralizaron, aunque no se pudo evitar la destrucción de parte del palacete. El bosque desapareció casi por completo, decenas de árboles centenarios y el laberinto romántico que lo atravesaba desaparecieron, así como ejemplares de plátanos, castaños de indias, cedros, madroños y una encina cuya plantación se atribuía a Santa Teresa de Jesús, a pesar de que la santa nunca visitó Granada.
En 1979 accede al Ayuntamiento de Granada la nueva Corporación Municipal democrática, iniciando los preparativos para la restauración del Carmen. En 1984 se comienzan las obras. El día 19 de diciembre de 1986 fue inaugurado por el vicepresidente del Gobierno don Alfonso Guerra; abriéndose al público como elemento patrimonial de la ciudad y para disfrute de los visitantes.