En este jardín histórico, la naturaleza y la literatura se funden. Situado en el Campo de Ahabul musulmán, después Campo o Corral de los cautivos, fue convertido en convento carmelita en el siglo XVI, donde vivió el poeta San Juan de la Cruz. Ocupa más de 7 hectáreas de jardines, huertos y miradores.
El Carmen es un lugar de retiro, contemplación e inspiración. Este jardín no es solo un espacio para mirar, es un espacio para sentir.
En este paseo, la explicación histórica se complementará con la literaria. Los poemas esparcidos por los jardines podrán leerse o recitarse de forma improvisada por cualquiera de los asistentes a la ruta.
En el acceso al jardín hay un panel con el plano de situación donde están marcadas las placas de los poemas distribuidos por el Carmen.
Y, a continuación, el Palacete de los Mártires es un escenario relacionado con el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca Ciudad de Granada, al que optan poetas de grandísimo nivel de las dos orillas de la lengua hispana. En numerosas ocasiones se ha reunido allí el jurado de este galardón que impulsó José Torres Hurtado cuando llegó a la alcaldía en 2003.
La figura del poeta de Fuente Vaqueros adquiere protagonismo en este lugar. En la emoción que nos transmite el paisaje, en las fuentes y los parterres ubicados alrededor del lago, podemos hallar el duende de Lorca. Además, el jardín conserva la huella de nuestro poeta más emblemático.
El millonario belga Mersmans, cuando fue propietario del Carmen, reunía a personajes de la sociedad cultural granadina y organizaba en este espacio las mejores fiestas del primer tercio del XX. Por estos jardines pasearon escritores, como Lorca, o músicos como Manuel de Falla, ambos amigos del mecenas belga.

En la Revista “Gallo", en febrero de 1928, Federico publicó un artículo titulado "Historia de este gallo” en el cual describe los jardines:
Recién llegado a la ciudad el millonario Monsieur Meermans, compraba a excelente precio todos los gallos existentes, porque tenía el sibaritisno de comer grandes platos de crestas crudas con un tenedor cuajado de esmeraldas y sentado en una silla de oro macizo. Ya no le quedaba a nuestro héroe otro recurso que robar un gallo del jardín de este insigne coleccionista. Y así lo hizo. Una noche, cuando el reloj daba con generosidad todas las campanadas que tiene, saltó la verja del parque y se internó por las avenidas. Los jardines de los Mártires estaban llenos de gallos. Era un paraíso terrenal de Brueghel, donde resaltaba la única gloria de estas aves cantarinas. Por los cedros, cipreses y rosales asomaban alas de bronce, alas negras, alas empavonadas, vivos puños de bastón o cabezas de pipa. Don Alhambro cogió arrebatadamente un gallo sultán que dormía en una rama y partió lleno de alegría con su tesoro. Al abandonar el jardín, el animal lanzó su quiquiriquí de medianoche.

Otro escritor relacionado con el Carmen fue José de Zorrilla, coronado en Granada en el Palacio de Carlos V como Poeta Nacional en el año 1889. El propio Duque de Rivas, enviado por la reina regente María Cristina, madre de Alfonso XIII, vino a coronarlo.
Los fastuosos actos, promovidos por el Liceo de Granada, duraron desde el 16 de junio al 29 de julio de 1889 coincidiendo con el Corpus y a ellos asistieron miles de personas y numerosas representaciones de toda España y del extranjero. No estaba Granada para muchos derroches, acababa de salir de epidemias y terremotos, pero organizó multitud de actos culturales: certámenes literarios, conciertos dirigidos por el maestro Bretón, corridas de toros, banquetes, bailes de gala, saraos en Los Mártires, luminarias callejeras con luces de bengala, bandas de música, etc. Y como escenarios principales el Paseo del Salón, el Palacio de Carlos V y el Carmen de los Mártires.


En 1573, bajo el patronazgo del Conde de Tendilla, se levantó el convento de Carmelitas Descalzos. A San Juan de la Cruz se le encomendó por un tiempo el Priorato de Los Mártires de Granada.
En 20 de enero de 1582 viajó a Granada, acompañado de Ana de Jesús y de otras hermanas carmelitas. Casi un siglo después de su conquista por los Reyes Católicos, la ciudad estaba pasando por un periodo de dificultades. Allí trabaría conocimiento con D.ª Ana de Mercado y Peñalosa, dama segoviana viuda, favorecedora de las descalzas, y a quien Juan de la Cruz dedicaría la Llama de amor viva.
En marzo tomó posesión del Priorato de los Mártires, donde permanecerá hasta 1588, año en que se celebrará en Madrid el Primer Capítulo General del Carmelo Teresiano. En Granada vivió el periodo más largo de su vida como religioso descalzo. En este convento recibió la noticia de la muerte de la madre Teresa en octubre de 1582. En 1586 acompañó a Ana de Jesús a la fundación de Madrid de Santa Ana de las Descalzas. Entre este año y 1587 se desplazó a Córdoba, Beas, Bujalance, Baeza, la Manchuela (Jaén), Guadalcázar y Sabiote. Se ha calculado un recorrido de 27000 kms en total.
Con respecto a su labor creativa, esta época es de fecundo esplendor, pues en 1584 finalizó la redacción del primer Cántico. También dio forma casi definitiva a los grandes tratados en prosa, Subida al Monte Carmelo, Noche Oscura del Alma y Llama de Amor Viva.
El Carmen de los Mártires, la naturaleza del lugar, inspiró gran parte de su poesía y el recogimiento propició la contemplación y elevación espiritual propias del misticismo. Durante su estancia en el convento, dedicó parte de su tiempo al cuidado del huerto y a los jardines monacales e intervino en la construcción de un acueducto para regar sus extensas huertas en cuyo trazado también parece que trabajó. Escribe uno de sus biógrafos, José Vicente Rodríguez, que el Santo “lo mismo labra imagencitas y cristos de madera con la agudísima punta de una lanceta que construye un acueducto que lleve el agua del Generalife hasta su convento de los Mártires en Granada”. El místico se sentaba a escribir a la sombra de un ciprés, conocido como “cedro de San Juan de Dios”, que se puede visitar siguiendo el camino tras el huerto monacal. El prior más destacado del convento fue sin duda San Juan de la Cruz. Sus huellas nos quedan como recuerdos en el Carmen: el mencionado cedro y el acueducto (hoy excelentemente restaurado). En algún lugar se ha escrito que al principio de su llegada a este lugar pudo haber conversado plácidamente con su amiga Santa Teresa de Jesús y que incluso la religiosa plantaría varios árboles de interés (se menciona una encina), sin embargo, nada de eso está fielmente documentado. San Juan se trasladó a Segovia en 1588 al ser nombrado primer Definidor General y prior de Segovia. Murió en Úbeda el 13 de diciembre de 1591. Entre 1614 y 1620 se construyó una nueva iglesia para reemplazar la ermita original. Todo el conjunto del convento fue destruido en 1842, aunque desde entonces se ha restaurado el jardín monacal.